31 de enero de 2015

MENSAJE PARA LA CUARESMA 2015, DE SS FRANCISCO

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015
«Fortalezcan sus corazones» (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos.
Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.
Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.
La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.
Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra.
Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.
El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia
La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres.
Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen "parte" con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.
La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).
La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos.
Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.
2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades
Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).
Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.
En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia.
La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).
También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.
Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.
Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.
Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.
3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente
También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?
En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 HORAS PARA EL SEÑOR, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.
En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.
Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.
Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31).
Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.
Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: "Fac cor nostrum secundum Cor tuum": "Haz nuestro corazón semejante al tuyo" (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.
Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.
Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís

FRANCISCUS PP

PARROQUIA CRISTO REY: AGENDA DEL MES FEBRERO 2015.

Información del mes:
Ø  A Nivel diocesano:
·        “Jornada mundial de la Vida Consagrada”, lunes 02, Catedral San José.
·  “Jornada Mundial de los Enfermos” día 11, Visita al Santuario de Borburata. Anotarse en la oficina.
·        “Jornada Nacional de la Juventud” día 28, invitar a todos los jóvenes de colegios y centros educativos, y nuestros muchachos de catequesis.

Ø  A nivel Parroquial:
·        Primera Escuela para Padres, el próximo 28, costo de 150 bs. por personas o 200 bs por parejas.



-         DOMINGO 01: IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.
·        7:00 am: Hora Santa.
·        8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey-Colinas de Mara.
·        11:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer-Alpargatón.

-       Lunes 02: FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR. JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA. FIESTA DIOCESANA.
·        4:30 pm: Salida del bus desde Cristo Rey.
·        6:00 pm: Santa Misa en la Catedral San José.

-         Martes 03: San Blas.
·        5:00 pm: Santa Misa.

-         Miércoles 04: Formación.
·        3:30 pm: Charla.
·        5:00 pm Santa Misa.

-         Jueves 05: Santa Águeda
·        8:30 am: Reunión de Clero, parroquia la Caridad.
·        4:00 am: Hora Santa.
·        5:00 pm Santa Misa.

-         Sábado 07
·        7:30 am: Santa Misa.
·        8:00 am: Bautizos.
·        8:00 am a 12:00 m: Consultas y orientación Psicológicas. Con el Lcdo. David Herrera, Psicólogo Clínico.
·        9:00 am: Catequesis parroquial.

A NIVEL DIOCESANO:
·        9:00 am: Reunión mensual de Pastoral Social y de Animación Bíblica.


-         DOMINGO 08: V DEL TIEMPO ORDINARIO
·        7:00 am: Hora Santa.
·        8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey.
·        11:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer.


-         Lunes 09
·        5:00 pm Santa Misa en Cristo Rey.


-         Martes 10:
A NIVEL DIOCESANO
·        8:00 am: Evangelización por parte de Pastoral Salud en Borburata.
·        5:00 pm: Santa Misa en San Vicente Ferrer.


-         Miércoles 11: Ntra. Sra. Lourdes. Jornada Mundial de los Enfermos. Romería por las Familias.
·        8:00 am: Salida del bus desde Cristo Rey.
·        10:00 am: Santa Misa en Borburata.


-         Jueves 12: Cumpleaños de la Sra. Carmen de Guzmán.
·        4:00 pm: Exposición del Santísimo
·        5:00 pm: Santa Misa


-         Sábado 14: santos Cirilo (monje) y Metodio (obispo).
·        7:00 am a 12:00 m: RETIRO PARA ADENTRARNOS A LA CUARESMA.


-         Domingo 15: VI del tiempo Ordinario.
·        7:00 am: Hora Santa
·        8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey
·        11:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer.


-         Lunes 16: CARNAVAL: NO HAY CELEBRACIÓN.

-         Martes 17: CARNAVAL. NO HAY CELEBRACIÓN. Cumpleaños de la Sra. Carmen de Pérez; Adolfo Rodríguez.


-         Miércoles 18: Miércoles de Ceniza. Inicia La Cuaresma y la Campaña Compartir.
·        4:00 pm: Santa Misa en San Vicente.
·        5:30 pm: Santa Misa en Cristo Rey.


-         Jueves 19:
·        4:00 pm: Exposición del Santísimo-confesiones.
·        5:00 pm: Santa Misa.



INICIAN LOS VÍA-CRUCIS Y SANTA MISA POR LOS SECTORES
-         Viernes 20: MISA EN EL SECTOR 19 DE DICIEMBRE
·        4:00 pm: Dramatización. Invitar Escuela Rómulo Gallegos.
·        Responsables: Victoria Encinoza de Naranjo y Mora Ortiz.
·        5:00 pm: Santa Misa


-         Sábado 21
·        7:30 am: Santa Misa
·        8:00 am: Bautizos.
·        9:00 am: Catequesis. Comienzan los ensayos del Vía-Crucis viviente.


-         DOMINGO 22: I DOMINGO DE CUARESMA.
·        7:00 am: Hora Santa – Confesiones.
·        8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey
·        11:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer.


-         Lunes 23
·        3:30 pm: Confesiones
·        5:00 pm Santa Misa – Cristo Rey.


-         Martes 24: MISA EN EL SECTOR DE TÍO CONEJO
·        4:00 pm: Confesiones
·        5:00 pm: Santa Misa.


-         Miércoles 25: Inician Las Charlas Cuaresmales en el Marco del Año de la Vida Consagrada, la Familia y la Espiritualidad Diocesana.
·        3:30 pm: Formación.
·        5:00 pm Santa Misa – Cristo Rey.


-         Jueves 26:
·        4:00 pm: Exposición del Santísimo
·        5:00 pm: Santa Misa


-         Viernes 27: MISA EN EL SECTOR LA VICTORIA.
·        3:30 pm: Visita a los Hogares del Sector. Invitar a la EBE Morón.
·        5:00 pm Santa Misa.
·        Responsables: Animación Bíblica.



-         Sábado 28: Jornada Nacional de la Juventud. Cumpleaños de Aura Martí.
·        8:00 am a 2:00 pm: Primer Taller de Escuelas para Padres: “Padres Formados, Hijos Bien Educados”, en Nuestra Parroquia Cristo Rey.


A NIVEL DIOCESANO:
·        8:30 am: Jornada Diocesana de la Juventud en la Cancha de Rancho Grande-Parroquia Ntra. Sra. de Coromoto.
·        9:00 am: Reunión de Catequistas, Santa Rosa de Lima.

19 de enero de 2015

El significado del don de la paz en la Misa

En este artículo, publicado por la revista Palabra en el número 620, se hace eco de la Carta circular de la Congregación para el Culto Divino de junio de 2014: explica el sentido del rito de la paz, que “expresa que la paz es, en primer lugar, la paz que Cristo nos da, fundamento de aquella otra paz que deseamos exista entre los fieles y en toda la familia humana”.

“Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros”. Con estas palabras de la antífona de entrada da inicio la santa Misa de medianoche del día de Navidad y nos recuerdan que en ese día brillará una luz sobre nosotros porque ha nacido el Señor y su nombre es Príncipe de la Paz. El misterio de Navidad es siempre una profecía de paz para cada hombre y nos compromete a implicarnos, con los sentimientos de Cristo, en las cerrazones, en los dramas y en los conflictos del contexto en el que vivimos, para de ese modo poder ser, en todas partes, mensajeros, sembradores de paz y de alegría.
El sentido deseo de paz es acogido en la liturgia eucarística con un rito específico con el que, como recuerda el Misal, la Iglesia implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y los fieles expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de comulgar en el Sacramento (IGMR, n. 82)
El gesto es introducido por una oración que el sacerdote reza en voz alta: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: La paz os dejo, mi paz os doy... Al terminar esta oración el sacerdote “extendiendo y juntando las manos anuncia la paz, vuelto al pueblo, mientras dice: La paz del Señor esté siempre con vosotros y el pueblo le responde: Y con tu espíritu. Luego, si se juzga oportuno, el sacerdote añade:Daos fraternalmente la paz”. Este deseo de paz recuerda el saludo de Cristo resucitado: “Paz a vosotros” (Jn 20, 19; Lc 24, 36) y expresa que la paz es, en primer lugar, la paz que Cristo nos da, fundamento de aquella otra paz que deseamos exista entre los fieles y en toda la familia humana.
La secuencia del rito también es importante pues, como recordaba la Congregación del Culto Divino en una carta circular del mes de junio: “el rito de la paz alcanza ya su profundo significado con la oraciónSeñor Jesucristo que dijiste a tus apóstoles mi paz os dejo mi paz os doy y el ofrecimiento de paz: La paz del Señor esté con vosotros. El darse la paz correctamente entre los participantes en la Misa enriquece su significado y confiere expresividad al rito mismo. Por tanto, es totalmente legítimo afirmar que no es necesario invitar mecánicamente a darse la paz”. De hecho la rúbrica del Misal recuerda que se invite a darse la paz si se considera oportuno. Por lo que se refiere al modo de darse la paz, queda libre y se encomienda a las Conferencias Episcopales que establezcan el modo más conveniente según el carácter y las costumbres de cada pueblo, pero se recuerda que conviene que cada uno signifique sobriamente la paz sólo a quienes tiene más cerca. En el caso del sacerdote celebrante, puede dar la paz a los ministros si bien permanecerá en el presbiterio. Lo mismo hará en el caso de que quiera dar la paz a algunos fieles. El motivo de esta sobriedad es salvaguardar por una parte el valor sagrado de la celebración eucarística y por otra el sentido del misterio evitando la confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. En realidad conviene tener muy presente que la paz cristiana tiene su fuente en Dios por medio de Jesucristo y es comunicada por medio de su Espíritu, artífice de la paz en los corazones de cada uno de los fieles y en la Iglesia. No se trata por tanto de una paz humana ya conquistada o que pueda alcanzarse solo mediante la amistad y la solidaridad.
Es cierto que el gesto de la paz tiene una clara dimensión horizontal; pero desde muy antiguo encontramos en él una fuerte dimensión vertical. La paz vendría de Cristo, simbolizado por el altar, que era besado por el sacerdote y así éste recibía la paz que después transmitía. De este modo se  simbolizaba que la paz provenía de Cristo, como también recuerda la oración previa al momento del gesto de paz: “Señor Jesucristo que dijiste a tus Apóstoles, mi paz os dejo, mi paz os doy...” El signo de la paz se presenta como el “beso pascual de Cristo resucitado presente en el altar”.
Subrayan bien este origen de la paz unas palabras de la carta circular a la que nos referíamos antes: “La paz os dejo, mi paz os doy (Jn 14, 27), son las palabras con las que Jesús promete a sus discípulos reunidos en el Cenáculo, antes de afrontar la pasión, el don de la paz para infundirles la gozosa certeza de su presencia permanente. Después de su resurrección, el Señor lleva a cabo su promesa presentándose en medio de ellos, en el lugar en el que se encontraban por temor a los judíos, diciendo:¡Paz a vosotros! (cf. Jn 20, 19–23). La paz, fruto de la Redención que Cristo ha traído al mundo con su muerte y resurrección, es el don que el Resucitado sigue ofreciendo hoy a su Iglesia, reunida para la celebración de la Eucaristía, de modo que pueda testimoniarla en la vida de cada día”. Conviene por tanto poner una mayor atención en la realidad de que no puede haber paz que no tenga su origen en la Trinidad y específicamente en Cristo, único mediador.
En conclusión podemos decir que parece necesario desarrollar una catequesis que explique cómo el compromiso serio de los católicos de cara a la construcción de un mundo más justo y pacífico implica también una comprensión más profunda del significado cristiano de la paz y de su expresión en la celebración litúrgica. Punto de partida de esta catequesis es recordar que “Cristo es nuestra paz, la paz divina, anunciada por los profetas y por los ángeles, y que Él ha traído al mundo con su misterio pascual. Esta paz del Señor Resucitado es invocada, anunciada y difundida en la celebración, también a través de un gesto humano elevado al ámbito sagrado” (Circular Congregación del Culto). Gesto que prepara a recibir la sagrada Comunión en la cual queda sellada y acrecentada.

EXHORTACIÓN PASTORAL: RENOVACIÓN ÉTICA Y ESPIRITUAL FRENTE A LA CRISIS

RENOVACIÓN ÉTICA Y ESPIRITUAL FRENTE A LA CRISIS

1. Con profunda y renovada esperanza en Dios, al inicio de este año 2015 los Obispos de Venezuela saludamos a todos los venezolanos, y elevamos nuestras oraciones al Señor por el bienestar y la paz del país. En medio de los problemas que nos agobian, hemos visto en Navidad la luz de Jesús, nuestro Divino Salvador (Lc 2, 9), quien nos anima a ir adelante, en fidelidad a su palabra, para construir un mundo mejor. Confiando en El queremos una vez más compartir con nuestro pueblo algunas inquietudes sobre la actual situación del país, para contribuir a resolver la crisis que enfrentamos.

EN MEDIO DE UNA CRISIS GENERAL

2. La primera parte del año 2014 estuvo marcada por una fuerte agitación política y social. En esos momentos los Obispos manifestamos firmemente nuestro rechazo a toda violencia, fuera cual fuera su origen y autores, pues ella produjo un saldo de 43 muertos y muchos heridos, lo cual deploramos sin hacer distinción de sectores sociales o políticos; denunciamos el uso excesivo de la fuerza en la represión de las protestas, así como la detención de miles de personas, muchas de ellas todavía hoy en prisión, o sujetas a presentación ante tribunales penales o a otras medidas restrictivas de libertad; y manifestamos nuestras condolencias y solidaridad con las víctimas y sus familias. Hay abundantes denuncias de violaciones de derechos humanos e incluso de torturas a los detenidos, que deben ser atendidas y sancionados los culpables de estos delitos.

3. Esa grave crisis planteó la necesidad de un diálogo entre dirigentes del gobierno, de la oposición y de otros sectores. Gracias, entre otras cosas, a los llamados del Papa Francisco y a la participación del Nuncio Apostólico de Su Santidad, S.E Mons. Aldo Giordano, se dio inicio a un diálogo que lamentablemente no pasó de los primeros encuentros.

4. A esta situación se ha unido en los últimos meses la angustia generalizada del pueblo por la crisis económica que sufrimos, pues se ve sometido a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos de primera necesidad. Una deuda externa gigantesca, que hipoteca el futuro de los venezolanos, la inflación desbordada, la devaluación de nuestra moneda, el contrabando de extracción y el desabastecimiento de productos básicos han generado el empobrecimiento creciente de amplio sectores de la población, particularmente los de menos recursos económicos. Esta crisis se acrecienta por la corrupción administrativa, el centralismo, el saqueo de las divisas del fisco, la reciente baja de los precios del petróleo, y por la ineficacia de las medidas y planes que está aplicando el Gobierno Nacional para enfrentarla.

5. También nos encontramos en una situación de violencia social cada vez peor. El lenguaje ofensivo, la descalificación sistemática a toda opinión contraria, incitan al fanatismo y a la irracionalidad. La crisis de inseguridad pública es intolerable. Lamentablemente los esfuerzos y programas desarrollados por el gobierno para controlar este flagelo han resultado ineficaces. A esto se suman graves problemas en el campo de la salud, como el de epidemias virales no enfrentadas con eficiencia, la carencia de medicinas, insumos y equipos médicos en todo el país. Por otra parte, la muerte de más de cuarenta internos en el presidio de Uribana revela una situación trágica en nuestro sistema carcelario, que debe ser reformado totalmente.

  
UN CAMINO EQUIVOCADO
6. El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político–económico de corte socialista marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado.

7. Esta decisión se evidencia, entre otras cosas, en el desprecio de cualquier propuesta que no sea la oficial, en el desarrollo de una hegemonía comunicacional que entraba y limita la actuación de medios independientes, en el propósito de controlar los sindicatos, en la persecución por vía judicial de la disidencia política, en la multiplicación de leyes, normativas y procedimientos que dificultan la acción del sector privado, incluso de aquellas organizaciones sin fines de lucro que se dedican a promover obras de beneficio social. Así mismo se manifiesta en la reciente designación de los Rectores del Consejo Nacional Electoral, de algunos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y de las autoridades del Poder Ciudadano de acuerdo a intereses partidistas, la cual no refleja la pluralidad política del país y de la Asamblea Nacional, y ha llevado al cuestionamiento legal y ético de los procedimientos usados. De nuevo afirmamos: el socialismo marxista es un camino equivocado, y por eso no se debe establecer en Venezuela.

URGENCIA DE CONCERTACION Y DIALOGO EFICAZ
8. Por todas estas razones proponemos nuevamente el diálogo como la vía indispensable para lograr la concertación y resolver los graves problemas de nuestro país. Ahora bien: un diálogo sincero y eficaz que prevea cambios y acuerdos en bien de todos, solo es posible con una esperanza trascendental que ponga en movimiento a la mayoría de los venezolanos - de todas las tendencias políticas- con los valores indispensables para la regeneración del país. Por otra parte, la Asamblea Nacional debería ser la primera instancia de diálogo y respeto de la pluralidad política de Venezuela.

9. Para lograr la concertación es preciso el respeto absoluto a los derechos humanos, y descartar la violencia excesiva en el control de legítimas manifestaciones del pueblo por parte de los funcionarios del Estado. También es necesario liberar a los presos políticos y no utilizar el sistema judicial para amedrentar e inhabilitar a adversarios políticos. La libertad de expresión y la existencia de medios de comunicación independientes deben ser respetadas.

10. El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos luego de 53 años de enfrentamientos, propiciado por la mediación del Papa Francisco, revela que posiciones intransigentes y radicales, son estériles, y finalmente deben dar paso al encuentro y al diálogo.

LLAMADOS A LA RESPONSABILIDAD
11. El Gobierno Nacional y todas las autoridades deben asumir su responsabilidad en solucionar los problemas que vive el país, activando los correctivos necesarios para evitar el empeoramiento de la crisis.Los dirigentes de los órganos del Poder Público, más allá de los procedimientos con que fueron designados, deben ejercer sus cargos con imparcialidad y justicia, teniendo en cuenta que Dios y la Patriajuzgarán y castigarán a quienes cometan cualquier injusticia y quebranten el juramento de actuar bien.

12. De igual manera los líderes de los diversos sectores políticos, empresariales, laborales y culturales, deben participar en la solución de dichos graves problemas. Los líderes de la oposición están en la obligación de presentar un proyecto común de país y trabajar por el bien de Venezuela, superando las tentaciones de personalismo. El estamento militar debe actuar con la imparcialidad postulada por la Constitución. Las fuerzas políticas y el pueblo venezolano en general deben rechazar todo tipo de violencia. Si actuamos todos con el arma de la no violencia, podremos reconstruir la convivencia social, el orden constitucional y la paz interna de la República.
13. Y cabe subrayar que cada uno de nosotros, como ciudadanos, tiene responsabilidades políticas que no puede delegar. En el ejercicio de esa responsabilidad debemos ejercer y defender activa y firmemente, siempre con medios pacíficos, nuestros derechos y los derechos de los demás, y exigir el respeto a las condiciones necesarias para una convivencia nacional justa, pacífica y provechosa para todos.

ELECCIONES PARLAMENTARIAS
14. Una oportunidad estupenda para ejercer esa responsabilidad política en este año son las elecciones para la Asamblea Nacional. Los actores políticos deben postular a personas debidamente seleccionadas y capaces, de alta responsabilidad, cualidades morales y espíritu de servicio al pueblo. Llamamos a todos loselectores a participar, pues del voto de cada uno de nosotros dependerá la composición de la futura Asamblea, factor importantísimo en la solución de los problemas del país. El Consejo Nacional Electoral tiene la ineludible obligación moral de actuar con transparencia e imparcialidad, sin promover cambios que lesionen la justicia y la representación equitativa de la población. Le corresponde también la obligación de perfeccionar el sistema electoral de manera que no haya ventajismos de ningún grupo, y que no se utilicen los recursos del Estado para promover ninguna candidatura.

REFORMAS ECONOMICAS Y RENOVACION SOCIAL

15. El sistema económico que está imponiendo el Gobierno Nacional es, a todas luces, ineficaz. Esnecesario que, dejando a un lado concepciones ideológicas rígidas y fracasadas así como el afán de controlarlo todo, el Gobierno impulse reformas que eliminen trabas a la producción, detengan la inflación, y solucionen el desabastecimiento y la carestía de los artículos de primera necesidad. Entre otras cosas promoviendo la actividad privada en la economía, consagrada en la Constitución.

16. Venezuela necesita un nuevo espíritu emprendedor con audacia y creatividad. Es urgente estimular la laboriosidad y la producción dando seguridad jurídica y fomentando empresas eficientes, tanto públicas como privadas. Pero también es necesario observar una conducta ética, recta y honesta. Recordemos que la corrupción, cobrar indebidamente por cualquier trámite, la especulación en los precios, querer ganar dinero sin trabajar, el fraude, son graves males y pecados que deben ser desterrados de la vida nacional y de la conducta de todos los ciudadanos, en particular de los funcionarios del Estado.

17. Los cuerpos de seguridad deben urgentemente actuar con mayor empeño y efectividad en el marco de la Constitución y las leyes para garantizar la seguridad personal y patrimonial de los venezolanos, combatir eficazmente la inseguridad, y someter a la delincuencia, que tanto dolor causa en todos los sectores sociales. En el mundo obrero hay que respetar y defender los derechos legítimos de los trabajadores a la organización sindical. En el campo de la salud el Gobierno Nacional debe afrontar las graves deficiencias actuales, mejorar la red de los servicios públicos hospitalarios y asistenciales, y solucionar pronto y definitivamente el desabastecimiento de medicinas y equipos médicos.

18. Para lograr una profunda renovación social es preciso que todos fomentemos y apoyemos con fuerza la unión familiar, pues la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Deploramos la emigración de miles de venezolanos, que desintegra las familias y constituye un empobrecimiento de nuestro talento humano. Hay que promover también, a todo nivel, un nuevo clima nacional de convivencia, de fraternidad, de entendimiento, ajeno al enfrentamiento, a la exclusión y a la polarización. Esto es muy necesario especialmente en las comunidades de los recientes desarrollos residenciales de la Gran Misión Vivienda Venezuela, para ayudarlas a convivir como buenos vecinos y hermanos en una situación nueva para ellos.

RENOVACION ETICA Y ESPIRITUAL
19. La grave crisis que confrontamos en Venezuela revela una situación aún más profunda: una crisis moral, de valores, actitudes, motivaciones y conductas, que es preciso corregir. Tenemos que superar actitudes como el afán de riqueza fácil y la corrupción, la soberbia política, la prepotencia y el ansia del poder, el egoísmo, la pereza, el odio y la violencia. Y hemos de rescatar los principios de legalidad, legitimidad y moralidad que sustentan el entramado de la convivencia social. Estamos convencidos de que es posible una Patria en la que impere la democracia, con instituciones eficaces y saludables, donde cada persona y la sociedad entera puedan desarrollar sus iniciativas, superarse y comprometerse con la promoción del bien común. Es necesaria la práctica de las virtudes personales y cívicas, de lo cual fue preclaro ejemplo el Venerable Dr. José Gregorio Hernández

20. Por eso, como pastores de la Iglesia en Venezuela, hacemos un insistente llamado a la conversión moral, y al cumplimiento de los Mandamientos de la Ley de Dios. Es necesario que escuchemos y cumplamos la palabra de Dios, camino hacia la felicidad personal y social (Lc 11, 28), que nos invita a reavivar lo mejor de nosotros mismos: el amor al prójimo para construir juntos una Venezuela renovada donde florezcan la vida digna y los derechos de todos.

21. Esta crisis nacional no será resuelta en su totalidad sin una renovación moral y espiritual que lleve a líneas concretas de acción. No podemos creer en Dios y actuar de cualquier manera. Rechacemos la injusticia, la corrupción y la violencia como males morales que hunden al país, y vivamos de acuerdo al proyecto del Reino de Dios predicado por Nuestro Señor Jesucristo. Como nos recuerda el Papa Francisco: “se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos” (Evangelii Gaudium 180).

EN CRISTO PONEMOS NUESTRA ESPERANZA
22. Queridos hermanos y hermanas: este dramático análisis que hacemos con dolor, nace de nuestra cercanía al pueblo que sufre, y de la misión pastoral que nos impulsa a ser promotores de la dignidad humana y de la paz. Nos sentimos solidarios con quienes se sienten particularmente inquietos, afligidos y angustiados por la actual situación. Manifestamos nuestra determinación y compromiso de renovación personal y comunitaria en la línea de las exigencias del Evangelio proclamadas por el Papa Francisco, y de continuar trabajando para llevar firme esperanza y el consuelo de Dios a los más necesitados, en la línea de la opción por los pobres.

23. En medio de esta crisis, proclamamos: Cristo crucificado y resucitado es nuestra esperanza. El venció la adversidad y el mal. El nos da su Espíritu Santo para renovar el mundo. La esperanza no es pasividad ni conformismo. A pesar de las dificultades que se vislumbran para el presente año, los cristianos sabemos que estamos en manos de Dios. En Jesús, “Dios con nosotros” (Mt 1, 23), ponemos nuestra confianza. Sin derrotismo, actuemos con entusiasmo para superar la crisis que enfrentamos.

24. Con estos sentimientos y con gran afecto, imploramos sobre todos los habitantes de nuestra querida Patria las bendiciones de Dios y la maternal protección de María Santísima, la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela. Amén.



Caracas, 12 de enero de 2015