28 de febrero de 2016

PARROQUIA CRISTO REY: AGENDA MES DE MARZO 2016

MARZO 2016

-         Martes 01:
·       4:00 pm: Vía Crucis en el Sector de Rancho Grande – Alpargatón.
·       5:00 pm: Santa Misa en el Sector de Rancho Grande – Alpargatón.
·       7:00 pm: Tema de Formación en el Santuario Santo Cristo de la Salud – Borburata.

-         Miércoles 02:
·       3:00 pm: Curso Bíblico.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Jueves 03:
·       9:00 am: Reunión de Clero – Parroquia San Esteban.
·       3:00 pm: Exposición del Santísimo – Confesiones.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Viernes 04: 24 Horas para el Señor. Día de abstinencia.
·       9:00 am a 12: 00 m: Confesiones en el Templo Parroquial.
·       3:30 pm: Confesiones Calle 12 de Colinas de Pequiven (Casa Sra. Livia)
·       5:00 pm: Santa Misa.

Los días 04 y 05 el Papa Francisco ha convocado la JORNADA 24 HORAS PARA EL SEÑOR, con el deseo de que muchas personas se acerquen al Sacramento de la Reconciliación.
Que estemos disponibles los sacerdotes para esperar las almas.

"La Misericordia existe, pero si tú no quieres recibirla...Si no te reconoces pecador quiere decir que no la quieres recibir, quiere decir que no sientes necesidad" (Papa Francisco).



-         Sábado 05: Peregrinación Parroquial.
·       8:00 am: Salida desde Cristo Rey al Santuario Santo Cristo de la Salud – Borburata.
·       9:00 am: Acto Penitencial - Tema de formación.
·       10:30 am: Santa Misa.
·       12:00 m: Angelus - Almuerzo.
·       1:00 pm: Regreso.

-         Domingo 06: IV  de Cuaresma. LAETARE IERUSALEM.
·       7:00 am: Exposición del Santísimo – Confesiones.
·       8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.
·       10:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer – Alpargatón.

-         Lunes 07:
·       3:00 pm: Confesiones.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Martes 08: VI Aniversario del Fallecimiento del P. Goyo
·       4:00 pm: Vía Crucis en el Sector el Manguito – Alpargatón.
·       5:00 pm: Santa Misa en el Sector el Manguito – Alpargatón.


-         Miércoles 09:
·       3:00 pm: Curso Bíblico.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Jueves 10:
·       3:00 pm: Exposición del Santísimo – Confesiones.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Viernes 11:
·       4:00 pm: Vía Crucis en el Sector 19 de Diciembre.
·       5:00 pm: Santa Misa en el Sector 19 de Diciembre.

-         Sábado 12: RETIRO PARROQUIAL
·       8:00 am a 1:00 pm.

- Domingo 13: V de Cuaresma. COLECTA IMPERADA: COMPARTIR. II Aniversario de la elección del Papa Francisco. Cumpleaños de Heidy Guzmán.
·       7:00 pm: Exposición del Santísimo – Confesiones.
·       8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.
·       Se cubren las Cruces e Imágenes.
·       10:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer – Alpargatón.

-         Lunes 14:
·       3:00 pm: Confesiones.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Martes 15:
·       4:00 pm: Vía Crucis en el Sector el Guarataro.
·       5:00 pm: Santa Misa en el Sector el Guarataro.

-         Miércoles 16:
·       3:00 pm: Curso bíblico.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Jueves 17:
·       3:00 pm: Exposición del Santísimo – Confesiones.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-         Viernes 18
·       7:30 am: Santa Misa en Cristo Rey del Viernes de Concilio.
·       4:00 pm: Oración a San José.
·       5:00 pm: Santa Misa Vespertina en Cristo Rey – Colinas de Mara de la Solemnidad de San José.


- Sábado 19: SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ PATRONO DE NUESTRA DIÓCESIS. Cumpleaños de Emirsa Millán.
·       7:30 am: Salida desde Cristo Rey.
·       9:00 am: Santa Misa en Catedral San José – Puerto Cabello.

-         Domingo 20: RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR.
·       7:30 am: Bendición de las Palmas Frente a la Escuela Rómulo Gallegos – Procesión la Iglesia de Cristo Rey.
·       Ojo: no se bendecirán ramos o palma después de la celebración. Deben asistir a donde se bendicen los ramos.
·       9:30 am: Bendición de las Palmas en el Sector el Mango – Procesión hasta la Capilla San Vicente Ferrer.




-         Lunes 21: Lunes Santo
·       3:00 pm: Confesiones.
·       5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

-   Martes 22: martes Santo. III ENCUENTRO DIOCESANO DE PARROQUIAS - MORÓN.
·       2:00 pm: Concentración – Opening en la Casa de la Cultura.
·       3:00 pm: Vía Crucis que inicia en la Casa de la Cultura, sigue calle Ayacucho, Avenida Falcón, Calle la Plaza, calle Comercio, Iglesia Santa Ana.
·       4:15 pm: Predicación RP. David Oropeza, Reflexión y Confesiones en el Templo.
·       5:00 pm Santa Misa.



-         Miércoles 23: Día del Nazareno. Cumpleaños de María Barrios.
·       4:00 pm: Santa Misa en San Vicente Ferrer – Alpargatón.
·       Procesión.
·       5:30 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.
·       Procesión.



-         Jueves 24:
·       10:00 am: Santa Misa Crismal – Catedral San José.
  

INICIO DEL TRIDUO PASCUAL 
·       4:00 pm: Santa Misa in Coena Domini
·       Lavatorio de los Pies.
·       5:30 pm: Monumento.
·     Inicia la Adoración los de la comunidades de San Vicente Ferrer, luego los de Cristo Rey.



-         Viernes 25: viernes Santo. Colecta Imperada Santos Lugares.
·       7:00 am: Apertura del Templo
·       Oración. Reflexión. Silencio.
·       12:00 m: Ejercicio del Santo Vía Crucis.
·       3:00 pm: Oficios.
·       5:00 pm: Procesión.

-         Sábado 26:  Vigilia Pascual
·       7:00 pm: Inicio de la Vigilia Pascual.



-         Domingo 27: RESURRECCIÓN.
·       8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.
·       10:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer – Alpargatón.



Del lunes 28 de marzo al viernes 01 de marzo CONVIVENCIA del P. WILLIAMS. No habrá celebración de la eucaristía en el Templo ni atención parroquial. 


- Martes 29: XVIII ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE MONS. WILLIAM A. GUERRA M (la celebración se hará el viernes 08 de abril en la Iglesia el Rosario – Puerto Cabello). ORACIÓN POR LA VIDA Y NO VIOLENCIA.






22 de febrero de 2016

PARROQUIA CRISTO REY: SEMANA II E INICIO DE III DE CUARESMA DEL 22 AL 29

SEMANA II DE CUARESMA DEL 22 AL 28

+ Lunes 22: Fiesta de la Cátedra de San Pedro 
《 Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos [Lc 22, 32].
☆ 3:00 pm: Reunión con Catequistas.
☆ 4:15: Confesiones.
☆ 5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey - Colinas de Mara.


+ Martes 23: "Hacer el bien de palabra y obra".
☆ 4:00 pm: Ejercicio del Santo Vía Crucis en el Sector Tío Conejo - Alpargatón.
☆ 5:00 pm: Santa Misa en el Sector Tío Conejo - Alpargatón.

+ Miércoles 24: "Cosa grande es el conocimiento de Cristo crucificado"
☆ 3:00 pm: Curso Bíblico: Cronología y lugar canónico de los Evangelios; Género literario y los Evangelio en la vida de la Iglesia.
Recuerda llevar:
-Biblia.
- Concilio Vaticano II.
☆ 5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey - Colinas de Mara.

+ Jueves 25: Confiar en los verdaderos valores.
☆ 8:00 am: Jornada de Formación permanente para Sacerdotes.
☆ 3:00 pm: Rezo de la Coronilla.
☆ 4:00 pm: Visita de la Imagen de San José, Patrono de nuestra Diócesis, a nuestra Parroquia. Rosario a San José.
☆ 5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey - Colinas de Mara.
☆ Compartir.


+ Viernes 26: "Acoger el Reino y no rechazar al enviado".
☆ 4:00 pm: Vía Crucis en el Sector El Minuto.
☆ 5:00 pm: Santa Misa en el Sector El Minuto.

+ Sábado 27: "Levantarse y volver al Padre".
☆ 7:30 am: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara.

+ Domingo 28: III de Cuaresma: "Convertíos, dice el Señor, porque está cerca el Reino de los Cielos".
Cumpleaños de Aura Martí de Gómez.
☆ 7:00 am: Exposición del Santísimo - Confesiones.
☆ 8:00 am: Santa Misa en Cristo Rey - Colinas de Mara.
☆10:00 am: Santa Misa en San Vicente Ferrer - Alpargatón.


+ Lunes 29: Desconfiar de los privilegios y abrirse a la universalidad de la salvación
☆ 3:00 pm: Confesiones.
☆ 5:00 pm: Santa Misa en Cristo Rey – Colinas de Mara. 


La Cuaresma no pide un cambio de corazón.
“La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un tiempo de gracia (2Co. 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: Nosotros amemos a Dios porque Él nos amó primero (1Jn. 4, 19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta el punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar los cristianos” 
(Papa Francisco, Mensaje de Cuaresma 2015)


EN CAMINO A




Crecer: un proyecto en familia

Crecer: un proyecto en familia (I)

Nadie llega al mundo por accidente; cada uno vale mucho, lo vale todo. El valor de la propia vida se aprende, sobre todo, en la familia, lugar para la forja de la personalidad
¡Cómo se parece a su madre! La misma sonrisa, ese movimiento de la mano cuando habla… hasta en el modo de andar… Muchas veces oímos o hacemos comentarios de este tipo. Porque, efectivamente, son muchos los aspectos que tomamos de la personalidad de nuestros padres y hermanos, sin apenas darnos cuenta. Algunos rasgos son heredados, como el color de los ojos o el temperamento, el modo de ser; tantos otros, en cambio, se han forjado con el trato, el roce diario, la formación: la vida.
Las notas de la madurez personal se siembran y germinan precisamente en el contexto familiar. Por eso, ¡qué importante es cuidar de la familia! Es, debe ser, la tierra buena en la que inicia, se desarrolla y acaba nuestro camino: «en cada edad de la vida, en cada situación, en cada condición social, somos y permanecemos hijos»[1].
La oración de muchas personas se vierte hoy desde todos los hogares del mundo en los padres sinodales para que, unidos al Papa y con las luces del Espíritu Santo, interpreten con profundidad los desafíos a los que se enfrenta la familia. Pero la responsabilidad sobre la institución familiar, querida por Dios, nos atañe a todos, ya sea como padres o hermanos… y a la vez, siempre como hijos. Vamos a considerar nuestro papel en el hogar en dos tiempos: primero reflexionaremos, en las líneas que siguen, acerca de lo que hace única a la familia, y acerca del “oficio” de padres e hijos. En una segunda parte, profundizaremos en la vida familiar y en los detalles que la llenan de luz y de alegría.

Dar lo mejor en el hogar es darlo todo
Cada uno tiene su historia, la huella que han dejado en su vida tantas situaciones, alegres o dolorosas. También nuestro pasado se enmarca en los planes de Dios, que a veces son misteriosos para nosotros. Hay hogares en los que ha faltado un ejemplo cristiano, aunque tarde o temprano la figura de Cristo se ha acabado dejando entrever en un amigo, un pariente o un profesor. En muchas otras familias se mezclan el cariño y el esfuerzo por educar en la fe, junto con los defectos y limitaciones de padres y hermanos.
A nuestros familiares no los hemos escogido nosotros, pero sí los ha escogido Dios: Él contaba no solo con sus virtudes, sino también con sus defectos, para hacernos cristianos: «En la familia −de esto todos somos testigos− los milagros se hacen con lo que hay, con lo que somos, con lo que uno tiene a mano… y muchas veces no es el ideal, no es lo que soñamos, ni lo que “debería ser”»[2].
Todos −abuelos, padres, hijos, nietos− estamos llamados a dar en cada momento lo mejor de nosotros mismos, con la ayuda de Dios, para dar forma cristiana a la familia. También los padres crecen con los hijos y, a medida que pasan los años, los papeles en la familia pueden cambiar: el que empujaba antes, ahora es llevado, el que iba delante deja su puesto a los que vienen detrás. El hogar, que forman entre todos, es mucho más que el primer recurso para las necesidades elementales de nutrición, calor y vestido; es, junto con todo eso, el lugar en el que se descubre la belleza de los auténticos valores humanos; del dominio de sí y del respeto, tan necesario para las relaciones interpersonales[3]; de la responsabilidad, de la lealtad, del espíritu de servicio. Valores, todos ellos, que se forjan a fuego lento, que requieren un sencillo pero fuerte sentido de pertenencia: la conciencia de que no haber sido simplemente arrojados al mundo, sino acogidos desde el principio en una pequeña porción de mundo, no hecha de tierra sino de cariño: una familia.
Dios mismo «eligió nacer en una familia humana, que él mismo formó. La formó en un poblado perdido de la periferia del Imperio Romano (…). Y uno podría decir: “pero este Dios que viene a salvarnos, ¿perdió treinta años allí, en esa periferia de mala fama?” ¡Perdió treinta años! Él quiso esto. El camino de Jesús estaba en esa familia»[4].
Saber que nos quieren
Cientos de veces al minuto se renueva en la tierra lo que sucedió también con nosotros, cuando vimos la luz: «la alegría de que ha nacido un hombre en el mundo»[5]. Somos, sí, uno más entre tantos que nacieron el mismo día que nosotros… Y sin embargo, somos irrepetibles y queridos desde la eternidad: «cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario»[6].
Nadie llega al mundo por accidente; cada uno vale mucho, lo vale todo. Incluso quien quizá no ha conocido a sus padres, o fue acogido en adopción por una familia. «Cada alma es un tesoro maravilloso; cada hombre es único, insustituible. Cada uno vale toda la sangre de Cristo»[7]. A nuestros padres, sean quienes sean, con sus defectos y sus dificultades, ¡les debemos tanto! Saben todo lo que Dios espera de ellos, y se esfuerzan por responder a esa llamada suave pero exigente: «fui niño todavía no nacido y me acogisteis, permitiéndome nacer; fui niño abandonado y fuisteis para mí una familia; fui niño huérfano y me habéis adoptado y educado como a un hijo vuestro»[8].
A las pocas semanas de vida de sus hijos, las madres saben ya distinguir elementos del temperamento: cualidades del llanto, del sueño, del hambre… Viene luego la primera sonrisa, que es como el nacimiento de la personalidad, y a la vez uno de los primeros signos perceptibles de esa mímesis tan pronunciada en los niños, a quienes se les pega todo lo que ven. Los padres son para los hijos una fuente de seguridad: es elocuente ese gesto tan común del pequeño que se abraza a las piernas de su padre o de su madre ante la llegada de un extraño. Desde esa seguridad, el niño aprende a moverse y a salir de sí mismo, explora el mundo y se abre a los demás.
Aunque no estamos determinados totalmente por las circunstancias de nuestro nacimiento y educación, es decisivo para el crecimiento armónico de la personalidad que los hijos se sepan queridos desde el primer momento en la familia, para querer después a otros. El afecto y los cuidados −que incluyen la exigencia y fortaleza para ir limando el egoísmo al que tendemos todos− les ayudan a percibir su propio valor y el de los demás: ese amor tierno y recio de los padres les da la autoestima que les permitirá amar, salir de sí mismos.
Los lazos de amor que nacen en una familia cristiana no se rompen ni con el fin de la vida. Si alguien pierde a sus padres en los primeros años, la fe hace ver al mismo Jesús, a santa María o a san José, haciendo sus veces ya en la tierra, en tantas ocasiones a través de otras personas de corazón grande. Siguiendo la huella de esta Sagrada Familia, intentamos ser muy humanos y muy sobrenaturales[9] y mantenemos la esperanza de que un día sucederá lo que escribió santa Teresa: «Parecíame estar metida en el cielo, y las primeras personas que allá vi fue a mi padre y madre»[10].
La genuina autorrealización
«Mamá, ¿te gustaba hacer la comida? ¿Lavar la ropa? ¿Limpiar la casa? ¿Llevarnos al colegio?... » Este interrogatorio de una hija a su madre, ya anciana, recuerda a la buena mujer esos momentos en que las cosas no salían bien, en el cansancio ante las faenas del hogar, en los apuros económicos y las preocupaciones por esas fiebres altas de invierno que aquejaban a sus pequeños…; en algún que otro plato que había estampado contra la pared en un momento de impaciencia… Y responde, lacónica: «gustarme…, no mucho, pero sí os quería, y vibraba al veros crecer». ¡Cuántas madres y padres se comportan así! A muchos habría que darles un premio, comenta el Papa, pues han aprendido «a resolver una ecuación que ni siquiera los grandes matemáticos saben resolver: hacer que veinticuatro horas rindan el doble. (…) De 24 horas hacen 48: ¡no sé cómo hacen, pero se mueven y lo hacen!»[11].
Una familia, no perfecta, pero armónica, distingue bien la identidad de cada uno de sus miembros. La autoridad la poseen los padres, pero sin imponerla. No tienen como meta amaestrar a los niños, sino guiarlos para que desarrollen sus potencialidades, con la luz y el ejemplo de su cariño. Son responsables del ambiente de la familia tanto el padre como la madre, y para cada uno la entrega al otro y a los hijos se convierte en un camino de crecimiento personal.
La convivencia familiar ayuda también a descubrir algunos talentos en los que quizá no se había reparado, pero que los demás valoran: capacidad de ternura, fortaleza de ánimo, buen humor, etc. El amor a la propia familia hace que, incluso en medio de las dificultades, cada uno saque lo mejor de sí, el lado positivo del propio carácter. Y cuando, por el cansancio o la tensión, salga más bien lo peor de uno mismo, será el momento de pedir perdón y recomenzar. «Reconocer el hecho de haber faltado, y mostrar el deseo de restituir lo que se ha quitado −respeto, sinceridad, amor− hace dignos del perdón. Y así se detiene la infección (…) Muchas heridas de los afectos, muchas laceraciones en la familias comienzan con la pérdida de esta preciosa palabra: “Perdóname”»[12]
La mujer podrá descubrir que sus cualidades como madre son insustituibles. El empeño por ser fiel a Dios en esta misión la llevará a crear un ambiente acogedor y apto para el crecimiento personal, para el cariño y el respeto, para el sacrificio y el don de uno mismo. «La mujer está llamada a llevar a la familia, a la sociedad civil, a la Iglesia, algo característico, que le es propio y que sólo ella puede dar: su delicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, su piedad profunda y sencilla, su tenacidad...»[13].
El padre también se descubre como guía ante sus hijos: les ayuda a crecer, juega con ellos y deja que se desarrolle el modo de ser de cada uno. Un padre cristiano sabe que su familia será siempre su principal negocio, en el que se realiza en todas sus dimensiones. Por eso es preciso que esté en guardia ante los ritmos de vida demasiado intensos y estresantes, que nublan la vista de los objetivos más valiosos, y pueden llevar precisamente por eso a desequilibrios psíquicos y a un resentimiento de las relaciones familiares.
¡Qué importante es, por eso, que los padres sean cercanos −su ausencia causa múltiples problemas−, y que fomenten siempre el orgullo de transmitir a los hijos la sabiduría del corazón![14] En un hogar «luminoso y alegre»[15], el padre vive y dona su paternidad, la madre vive y dona su maternidad: cualidades complementarias e irreemplazables, capaces de llenar el corazón. Y esto, con independencia de cuántos hijos envíe Dios al matrimonio; y, si los hijos no llegan, pueden ejercer una paternidad y una maternidad espiritual con otros miembros de la familia y amigos
La espera y el compromiso
«Tal vez no siempre somos conscientes de ello, pero es precisamente la familia la que introduce la fraternidad en el mundo»[16]. La estructura básica de los pueblos, la paz de las naciones, se apoya en el ofrecimiento libre, por amor, del hombre y la mujer; en su fidelidad a un sí que marca para siempre sus vidas.
Hoy abunda el hambre de aventuras. La oferta es múltiple: propuestas de lo más variadas, intensas, breves, apasionantes, como una inmersión en el océano, una incursión al techo del mundo o un salto en el vacío. El compromiso definitivo tiene colores menos llamativos, pero despierta siempre admiración, porque estamos hechos para amar para siempre, y en el fondo todo lo demás nos sabe a poco. Un amor que no fuera para siempre, un sí con letra pequeña, no sería amor.
En la vida familiar es preciso soportar tempestades y crisis, pero la fidelidad al sí que fundó el hogar puede ser siempre más fuerte que todos ellos: «fuerte como la muerte es el amor»[17]. Grandes motivos hacen soportar grandes dificultades; y aquí los motivos no son solo una idea o una institución: son, sobre todo, personas. El sí del amor llega tan adentro de nuestro ser que no podemos negarlo sin resquebrajarnos.
Por supuesto, todo gran proyecto entraña un gran riesgo, y muchos jóvenes hoy no se atreven al sí para siempre, por miedo a equivocarse. Pero de hecho es un error aun mayor quedarse a las puertas del amor al que está llamado nuestro corazón. Por eso, se trata de asegurar el corazón, de hacerlo crecer: ese es el sentido cristiano del noviazgo, «un itinerario de vida que debe madurar como la fruta, (…) un camino de maduración en el amor, hasta el momento en que se convierte en matrimonio»[18]. El mejor entrenamiento para ese sí, y el mejor test de su solidez, es la capacidad de esperar, que la Iglesia no se cansa de pedir a los novios, aunque a veces no se acierte a entender sus motivos: «Quien pretende querer todo y enseguida, luego cede también en todo −y enseguida− ante la primera dificultad (…) El noviazgo fortalece la voluntad de custodiar juntos algo que jamás deberá ser comprado o vendido, traicionado o abandonado, por más atractiva que sea la oferta»[19].
De unos padres que custodian juntos ese amor, aprenden los hijos. Estos son los hogares que dan los mejores ciudadanos, dispuestos a sacrificarse por el bien común: trabajadores honrados en lo propio y en lo ajeno, profesores entusiastas, políticos coherentes, abogados justos, médicos abnegados, cocineros que hacen del plato una obra de arte… A esta sombra crecen nuevas madres y padres fieles, y muchos que se entregan a Dios por completo para servir a la común familia humana, en una vocación en la que brillan también la maternidad y la paternidad.
Con el transcurso del tiempo la aventura prosigue: las paredes quedan pequeñas, surgen nuevos hogares, nuevos amores. Renace el entusiasmo, la alegría de vivir. Existe por eso «un vínculo estrecho entre la esperanza de un pueblo y la armonía entre las generaciones. La alegría de los hijos estremece el corazón de los padres y vuelve a abrir el futuro»[20].
Prof. Pbro. Wenceslao Vial
Fuente: opusdei.es.


[1] Francisco, Audiencia, 18-III-2015.
[2] Francisco, Homilía, 6-VII-2015.
[3] Cfr. Juan Pablo II, Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 66.
[4] Francisco, Audiencia, 17-XII-2014.
[5] Jn 16, 21.
[6] Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino, 24-IV-2005.
[7] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 80.
[8] Juan Pablo II, Carta a las familias, 2-II-94, n. 22.
[9] Cfr. Forja, n. 290.
[10] Santa Teresa, Libro de la vida, cap. 38.
[11] Francisco, Audiencia, 26-VIII-2015.
[12] Francisco, Audiencia, 13-V-2015.
[13] Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, n. 87
[14] Cfr. Francisco, Audiencias, 28-I-2015 y 4-II-2015.
[15] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 78.
[16] Francisco, Audiencia, 18-II-2015.
[17] Ct 9,6.
[18] Francisco, Audiencia, 27-V-2015.
[19] Francisco, Audiencia, 27-V-2015.
[20] Francisco, Audiencia, 11-II-2015.